“ Breve relato hacia la inclusión”
Mi hermano nunca fue a
un colegio de primaria . Mi madre se negó a repetir la amarga experiencia de su vecina a la que negaron la escolarización de su hijo con síndrome de Down cuando fue a “apuntarlo” al colegio. Mi madre fue valiente proporcionando las mismas experiencias a
todos sus hijos en una época en la que
las familias se avergonzaban y ocultaban a los niños con algún tipo de discapacidad. Detrás de
aquellos comportamientos se hallaban mezcladas la ignorancia y la ausencia de integración.
Algunos años después surgieron los colegios de EE, las aulas
de EE en colegios de primaria (antigua EGB) y las AAI. Hemos avanzado mucho,
pero en mi trayectoria profesional he encontrado experiencias que “chirrían”
bajo la lupa de la integración. Trabajé en un colegio en el que los
alumnos con problemas motóricos no podían integrarse con sus compañeros porque su clase se ubicaba en la planta alta y no
disponíamos de ascensor. Para la comunidad educativa no existía trato
discriminatorio, ni interrogantes sobre el mismo. Podría citar decenas de
ejemplos en este sentido, pero ya he apuntado que se trata de un breve relato.
Años más tarde aparece el término “inclusión” como principio
fundamental del enfoque educativo y ello nos obliga, no solo a proporcionar
experiencias de aprendizaje y disponibilidad de recursos para los alumnos, sino a proponer medidas para
que todos los alumnos puedan participar
de las experiencias que ofrece el centro educativo. Un ejemplo ilustrativo: Si
una madre invita a una fiesta de cumpleaños a todos los niños de la clase menos a uno por tener una discapacidad, se trataría de una discriminación. Si la madre invita a todos
mediante una “tarjetita” daría un paso a la integración. Pero si además se pone
en contacto con la madre de ese alumno con discapacidad, que nunca asiste a
ningún acto social y le manifiesta su predisposición a que el niño esté
presente, entonces estaríamos haciendo un acto inclusivo. Se trata en
definitiva de la misma experiencia, pero observaréis que los medios propuestos
han aumentado para lograr la inclusión. De eso se trata.
La comunidad educativa
debe reflexionar sobre sus experiencias para evitar quedarse unicamente
en hacer llegar la “ tarjetita de invitación” e implicarse en la adopción de medidas inclusivas para que todos podamos
disfrutar en igualdad , real, del currículo que se
proporciona en los centros escolares.
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